Cuantas veces me escuchaste Madre mía,
cuantas veces resone en tu corazón.
De lo grande a lo mas pequeño
me enseñaste que soñar no cuesta nada,
mis oídos aturdidos reclamaban
y cambie mi solemne porque no.
Hoy comprendo que no solo nuestro anhelo
es lo mismo yo quiero mendigar,
toda meta lleva consigo un trabajo
que aun arduo y pesado sera.
El camino ya se ha abierto y
marchando ya se ve.
Gracias por tantos pedidos
y gracias sin fin para Ti.
marzo 2010
Colaboradores
domingo, 7 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario