Cuando los juncos se cierran
ya no se ve el horizonte,
el sentido se marchita
y la paz se desmorona.
Ya no se puede buscar
ni hallar la fe perdida,
solo los juncos cerrados
muestran la larga agonía.
Miro ese muro apagado
y vuelvo a mí y a los míos.
Sí, ya esta todo perdido...
Miro el dorado dormido
mas luego giro y camino.
(enero 2003)
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miércoles, 17 de junio de 2009
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