El silencio de tu cuerpo
retumba en nuestros oídos,
el rocío de tus madrugadas
se mezcla con nuestras lágrimas.
Estamos todos confusos
y tristes por tu partida.
Tratamos de hacernos fuertes
y hasta la risa emociona
y se mezcla con la tristeza
en un hondo sentimiento
que interpretan las miradas.
(1996)
Colaboradores
miércoles, 17 de junio de 2009
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